Descripción del Déficit de Atención e Hiperactividad (DAH)
El Déficit de Atención y la Hiperactividad (en adelante DAH) es uno de los problemas de salud mental que con más frecuencia se presentan en la población. Es un síndrome neurobiológico y se caracteriza principalmente por: la inatención (falta de atención y concentración), impulsividad e hiperactividad, síntomas que afectan el desarrollo y la calidad de vida de las personas que lo padecen; particularmente sí este trastorno no es detectado y manejado a tiempo.
Para su diagnóstico y tratamiento es necesario un grupo interdisciplinario de profesionales, entre ellos: el médico(a) especialista, el neuropsicólogo(a), el terapista, el pedagogo y el psicólogo. Si bien es cierto que el número de peritos requeridos para atender este padecimiento y sus consecuencias varía, la realidad es que en general el DAH se presenta como un síndrome complejo y multidimensional, y que por tanto requiere de varias acciones para atenderlo.
La complejidad de este síndrome se aprecia, en varios factores. En términos neurobiológicos, por ejemplo, se observa que el metabolismo de la glucosa cerebral en los adultos con déficit de atención es de un 8.1% menor que las personas que no tienen este padecimiento. Esto se presenta principalmente en las áreas de la corteza premotora y la corteza prefrontal superior, áreas que han demostrado estar involucradas en el control de la atención y la actividad motora.
Lo anterior se comprobó en una investigación llevada a cabo por Alan J. Zametkin y Co. en 1990, en la que se utilizó una Tomografía por Emisión de Positrones. Con este aparato se pudo apreciar una menor cantidad de áreas de color rojo y naranja en la persona con historia de déficit de atención, lo que indica un menor metabolismo de glucosa que en la persona sin historia de DAH.
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| Tomografía por emisión de positrones. |
Sin embargo, aunque las investigaciones sobre el DAH aumentan día a día, todavía no se tiene una idea clara de su etiología o causa. Si bien es cierto que es considerado como un desorden mental, existen diversos estudios que plantean algunos factores que lo pueden explicar parcialmente, entre ellos:
- Genéticos
- Neurofisiológicos
- Psicosociales
- Accidentales
- Intoxicación
A pesar de que hoy en día se ha puesto muy de moda el hablar del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), hay que tomar en cuenta que existen otros padecimientos por los cuales se pueden presentar los mismos síntomas, pero cuya causa es distinta entre los que se encuentran: epilepsia, hipertiroidismo, intoxicación por metales pesados, ansiedad, depresión, trastornos de conducta y emocionales, retraso mental, temperamentos explosivos, etc. Si bien es cierto que cada uno de estos padecimientos tiene que ser tratado de acuerdo a su etiología, también lo es que las manifestaciones son parecidas al DAH y que por tanto su manejo en casa y en la escuela tendría que ser similar.
Un resumen de los síntomas y signos que presenta el TDAH de acuerdo a la Clasificación Americana de Psiquiatría DSM IV – R (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es el siguiente:
- Falta de atención que se manifiesta en que tienen dificultad para hacer las tareas o trabajos que requieren, no los terminan, interrumpen lo que hacen, no observan los detalles, no escuchan, tiene dificultad para organizarse, pierden sus cosas constantemente y se olvidan de hacer sus tareas.
- Hiperactividad que se caracteriza por mover las manos y pies, menearse constantemente de un lado a otro, dificultad para planear sus actividades y hablar excesivamente.
- Impulsividad, que se observa en que la persona siempre contesta a preguntas o respuestas antes de que éstas hayan sido concluidas, tiene dificultad en esperar su turno, siempre interrumpe o se mete con otros, en sus conversaciones o juegos.
El TDAH se puede presentar de tres formas distintas. Cuando una persona sólo cumple con los síntomas del punto a) entonces es básicamente inatento, cuando cumple los del b) y c) entonces es hiperactivo, y cuando cumple los tres entonces es mixto, o sea que tiene las tres dimensiones.
Como consecuencia lógica de los síntomas anteriores, las personas que padecen el DAH presentan problemas para relacionarse con los demás, particularmente porque a veces resulta difícil convivir con alguien que siempre se está moviendo, tiene impulsos incontrolados y no deja de hablar, lo que se traduce en conflictos en el comportamiento en el salón de clases. También se presentan dificultades de aprendizaje, porque no pueden poner atención a la clase impartida, les cuesta trabajo estudiar, seguir las instrucciones, organizarse, planificar sus tareas, ejecutarlas y terminar lo que están haciendo. De acuerdo a la experiencia adquirida en la Fundación Federico Hoth, el número promedio de escuelas por las cuáles ha pasado un niño (a) con TDAH al término de la primaria es de 6, o sea una por grado escolar en el sector privado y 2 o 3 en el sector público. Lo anterior implica una gran movilidad escolar como resultado de la falta de atención que los y las docentes le otorgan al problema; asunto que resulta de la falta de capacitación para abordar de una manera adecuada este padecimiento en el salón de clase mediante el uso de estrategias efectivas tanto del manejo conductual como del proceso de enseñanza – aprendizaje.
Más aún, cuando son adolescentes son susceptibles de caer en adicciones, tabaquismo, alcoholismo y embarazos no deseados puesto que no miden las consecuencias de sus actos dada su impulsividad.
Aunado a lo anterior se presentan situaciones emocionales complejas que derivan en depresiones y ansiedad, ya que tienen una baja autoestima y poca seguridad en ellos mismos.